Sabías que...

Grana Padano,pura sabiduría medieval.

Siglo XII. En las bodegas de la abadía de Chiaravalle, a las afueras de Milán, se acumulan litros y litros de leche, un excedente cada vez mayor que supera con mucho la cantidad que necesitan los monjes y los campesinos de las poblaciones cercanas para su consumo.

El extraordinario trabajo de los religiosos cistercienses con las tierras, saneándolas y cultivando en ellas verduras y forraje, ha propiciado un aumento considerable del ganado vacuno y, en consecuencia, de la producción de leche. ¿Qué hacer para que no se pierda tan nutritivo alimento?

La elaboración de mantequilla o de quesos frescos no es la solución, porque ni una ni
otros se conservan mucho más que la propia leche. Los monjes estudian cómo evitar que se estropeen tantos litros y, después de algunas pruebas, dan con la respuesta. El resultado es un queso de textura dura y sabor delicioso e inconfundible que ha llegado a ser una de las estrellas del mundo del queso:
el GRANA PADANO.

Aunque los monjes bautizaron a la variedad recién creada como caseus vetus, "queso viejo" en latín, finalmente triunfó el nombre popular:
"formai de grana padano".

El "queso de grano"
Los monjes descubren que cociendo la leche y añadiéndole luego el cuajo, el queso resultante no se estropea; dura meses y meses sin perder sus apreciadas cualidades: un sabor intenso con matices dulces y lácteos, una fragancia excepcional y una textura compacta con pequeños granitos blancos, las habituales cristalizaciones de calcio que aparecen en algunos quesos al madurar.

La nueva especialidad empieza a ser conocida por ese granulado, "grana", y por la zona de donde proviene: padano, queso del valle del Po.

Desde su creación, su popularidad no ha dejado de crecer. El "secreto" de su elaboración pasa de la comunidad religiosa a queseros seglares del valle, que mantienen la tradición a través de los siglos hasta nuestros días.

En la actualidad, Agriform, que agrupa a las principales cooperativas del nordeste de Italia, continúa elaborando el GRANA PADANO según las pautas tradicionales, tal como marca la Denominación de Origen Protegida (D.O.P.), a partir de leche cruda de vacas locales, parcialmente desnatada por separación natural.
Como antaño, se usan calderas de cobre o cubas con revestimiento de este material, cuyas propiedades favorecen el proceso de elaboración de este tipo de quesos.
Del palacio más lujoso a la aldea más modesta
A las atractivas cualidades organolépticas del GRANA PADANO - aroma especialmente fragante y sabor aterciopelado, delicadamente dulce, con suaves notas de nuez - se suman sus destacables valores nutricionales. Importante fuente de calcio y vitamina B12, contiene también yodo, selenio, magnesio y fósforo, así como sales minerales. Y es más fácil de digerir que otras variedades, al haber perdido la lactosa durante su larga maduración.

Así se entiende que ya en el Renacimiento esta especialidad fuera tan apreciada por príncipes y nobles y, al mismo tiempo, supusiera un alimento preferente en la dieta de los modestos campesinos. Unanimidad en apreciar esta exquisita variedad que resulta irresistible en frío o caliente: pasta, risottos, sopas, gratinados, para rellenos de carne o vegetales, sobre ensaladas o carpaccio...

El GRANA PADANO tiene un valor energético menor que otros quesos, al utilizar leche parcialmente descremada.